Leo y leo al sr. Morin y no deja de sorprenderme su claridad de pensamiento. Es capaz de tocar las fibras sensibles de la moral y la ética con la que nacemos los seres humanos, pues aún y que describe sin cortapiza la drgradación en la que vivimos, no nos deja solos y al mismo tiempo nos permite ver la luz de la esperanza, con la virtud de marcar claramente un camino, más allá de la utopía.
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